Las principales señales que utiliza el individuo para llevar a cabo este proceso son las relativas a la medida de la distancia y la profundidad. Estas señales provienen tanto de estímulos sensoriales como la visión o el oído como de su procesamiento mental, de tipo gestáltico, que hace que por ejemplo, dos objetos idénticos, situados a diferente distancia se entiendan como iguales a pesar de tener tamaños diferentes en la imagen visual.
Aunque en una primera aproximación pudiera pensarse que los estímulos necesarios para la percepción del espacio provienen exclusivamente de la visión, un análisis más detallado implica que existen otras señales que complementan poderosamente los estímulos visuales. Estas señales provienen de los sentidos cinestésico, encargado de la sensación de movimiento; vestibular, responsable del equilibrio; auditivo y en general de cualquier fuente de estímulo que propicie la sensación del propio cuerpo respecto al entorno.
Hernández, L., Taibo J., Santiago, A., Jaspe, A., (2011). La percepción del espacio en la
visualización de arquitectura mediante Realidad Virtual inmersa. Repositorio Institucional UPV. 10 (2), 253-254. doi: 10.4995/ega.2011.1110

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